Petiribí, la madera de todos los días
Es la más noble de las que trabajamos y la que más sale, y no hace falta explicar por qué: la gente la elige cuando la ve. Veta pareja, tono cálido, y no le discute a nada de lo que ya hay en la casa. Dura y estable como para el uso de todos los días; y como es maciza, dentro de veinte años se lija y se vuelve a lustrar.
El resto se conversa
Guayubira, lapacho, incienso, kiri, paraíso. En mesas entran todas, y hay modelos de silla que también aceptan el paraíso. No las vas a encontrar acá con un precio al lado: esas piezas nacen de una charla, se hacen a tu medida y piden tiempo.
Contanos qué tenés en menteLa capa que no se ve
Hidrolaca poliuretánica sobre cada pieza. Es lo que sella la madera contra la humedad y las marcas sin taparle la veta — y cuando cura, no queda ni olor.
Ninguna es igual a otra
Cada tabla trae su propio dibujo. Dos sillas del mismo modelo nunca salen idénticas, y esa diferencia no es un defecto: es de dónde viene.
Lo que se teje a mano
La esterilla americana y el hilo kraft se tejen acá, pieza por pieza y sin apuro. Los modelos que los llevan tardan un poco más, y se nota.
Si estás entre dos telas o dos colores, escribinos: te mandamos fotos de la silla que te interesa en cada una antes de que decidas.